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Novedades en la alimentación del Lactante

Dr. J. C. Vitoria

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El primer año es el momento en el que se realizan los mayores cambios en la alimentación durante la vida de un individuo. Es el período que se conoce como el “destete”, el weaning de los anglosajones, y constituye un período de gran trascendencia en la vida del niño. La adecuada introducción de alimentos complementarios durante la lactancia es necesaria por dos razones: nutricionales y de desarrollo. De esta forma se posibilita la transición desde una alimentación láctea exclusiva a la alimentación tipo adulto que lleva el resto de la familia.

El tipo de lactancia, la duración de la lactancia materna y el momento de introducción de los sólidos en la dieta se han considerado como puntos importantes en la patogenia de algunas enfermedades, por lo que es fundamental analizar las recomendaciones acerca de la alimentación en este período crucial de la vida que es el destete. La clave para entender las normas que rigen la alimentación infantil es el conocimiento de las bases científicas sobre las que se apoyan las recomendaciones para la edad de introducción de los sólidos en la dieta. En contraste con la gran cantidad de literatura en relación con la lactancia materna y la alimentación con fórmula, se ha prestado relativamente poca atención al período de alimentación complementaria. La limitada evidencia científica de base, se refleja en una considerable variación en las recomendaciones acerca de la alimentación complementaria.

La alimentación complementaria precoz tiene unos efectos inmediatos sobre la salud de los niños; además, cada día existen mayores evidencias de que la dieta del lactante puede tener un efecto sobre la salud durante la infancia y la edad adulta. Las recomendaciones internacionales apoyan la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y la OMS en mayo de 2001 recomendó esta pauta como una política global de salud pública. No obstante, por diversas circunstancias debemos ser algo flexibles con este consejo, pero no se debe introducir ningún alimento complementario antes de la 17 semana y todos los lactantes deben haber comenzado la alimentación complementaria antes de las 26 semanas. No existe ninguna razón científica que indique cual debe ser el primer alimento complementario que se introduzca en la dieta de un lactante. El retraso en la introducción de posibles alimentos alergénicos, como el pescado y los huevos no ha demostrado que reduzca las alergias tanto en niños de riesgo alérgico como en los que no lo tienen. Es aconsejable y prudente evitar tanto la introducción muy precoz del gluten (antes de los 4 meses) como demasiado tarde (después de los 7 meses) e introducirlo gradualmente mientras el niño continua con lactancia materna, ya que ello puede reducir el riesgo de Enfermedad Celiaca, Diabetes Mellitus Tipo 1, y alergia al trigo. Durante el periodo de destete, el 90% de los requerimientos de hierro de un niño lactado al pecho, deben ser cubiertos por la alimentación complementaria, que debe de suplementar suficiente hierro biodisponible. La leche de vaca es una fuente muy pobre de hierro y no debe ser utilizada como bebida principal antes de los doce meses, aunque se pueden añadir pequeñas cantidades a los alimentos complementarios.

Enseñar las normas de una buena alimentación es función primordial en la atención primaria y recordar que el acto de la comida es un momento agradable tanto para los adultos como para los niños y por lo tanto deberemos cuidarnos muy bien de no convertirlo en motivo de conflictos y frustraciones familiares.

 

Curso de Actualización de Bizkaia. Mayo 2009