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EFECTOS DE LAS INTERVENCIONES NUTRICIONALES TEMPRANAS EN EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD ATÓPICA EN EL NIÑO

Prof. Juan Carlos Vitoria

Hospital de Cruces

Documento en formato pdf

INTRODUCCION
La incidencia de enfermedades atópicas como son, la dermatitis atópica, el asma, la rinitis alérgica y la alergia alimentaria, esta creciendo de manera muy significativa en las últimas décadas y esto constituye, en las sociedades desarrolladas occidentales, una fuente de preocupación tanto para el publico general como para el colectivo médico. Es conocido que cualquier tipo de acontecimiento en la infancia temprana, incluyendo el establecimiento de la dieta, puede ser de gran relevancia para el desarrollo de enfermedades tanto del niño como del adulto. En los Estados Unidos, por ejemplo, uno de cada cuatro hogares cambia sus hábitos dietéticos porque se cree que uno de los miembros de la familia tiene o puede tener alergia a algún alimento.
En este escrito repasaremos las opciones nutricionales durante el embarazo, la lactancia y el primer año de vida, que puedan o no afectar al desarrollo de enfermedad atópica u a otras como la Enfermedad Celiaca (EC) y la Diabetes Mellitus Tipo 1 (DMT1), en las que la alimentación juega un papel importante en su desarrollo. Aunque estas últimas tienen una clara base genética, los factores ambientales, incluyendo la alimentación en edades tempranas, pueden tener una influencia muy importante en su desarrollo y esto representa una oportunidad para prevenir o cuando menos retrasar el comienzo de las mismas.
El debate sobre la prevención primaria de las enfermedades alérgicas data de hace más de 40 años y todavía los estudios no son del todo concluyentes por lo que sólo algunas recomendaciones parecen no ofrecer discusión. No obstante las estrategias para la prevención de la alergia solamente son recomendables a niños de alto riesgo de desarrollar enfermedades alérgicas y se considera un niño de alto riesgo cuando tiene uno o más familiares de primer grado con historia positiva de enfermedad alérgica. Los niños nacidos de familias atópicas tienen un riesgo del 50-80% en relación con un riesgo del 20% en aquellos nacidos de familias no atópicas.

RESTRICCIONES DIETÉTICAS A LAS MADRES GESTANTES Y LACTANTES

La dieta de la madre gestante es probablemente la influencia nutricional más temprana en la vida de un individuo. Ella interviene no solo en el posible desarrollo de atopia, sino también el desarrollo del gusto por los sabores y posiblemente en el desarrollo de tolerancia inmune a distintos antígenos alimentarios, por parte de su futuro hijo. Hace algunos años se sugirió en diversas publicaciones, que evitar ciertos alimentos por parte de la madre gestante de hijos con riego de desarrollar atopia, podía disminuir este riesgo. Hoy en día, y como pone de manifiesto la revisión Cochrane de 2006, los estudios existentes no avalan el efecto protector de la dieta de exclusión durante el embarazo, del riesgo de desarrollar enfermedad atópica en los niños y además estas dietas pueden dar lugar a trastornos nutricionales tanto en la madre como en el hijo (1).
Hace algunos años, la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomendó, que las madres lactantes con hijos con alto riesgo de desarrollar alergia evitasen en su dieta los cacahuetes, frutos secos, y que consideraran la eliminación de los huevos, la leche de vaca, y los pescados de sus dietas mientras lactáran. Esta recomendación se realizó en base a que en la leche de madre se pueden detectar alergenos procedentes de la dieta materna, y que estos pueden interactuar con el sistema inmune de la mucosa intestinal e inducir reacciones alérgicas en los niños.
Varios estudios han explorado este supuesto y sus resultados son contradictorios. Recientemente varias revisiones sistemáticas han concluido que: no existe una evidencia convincente de que la dieta de restricción materna durante el periodo de lactancia tenga un efecto preventivo a largo plazo sobre la enfermedad atópica del niño. La revisión Cochrane de 2006 también ha concluido que: no hay suficiente evidencia de que evitar antígenos durante la lactancia sea beneficioso en prevenir enfermedades atópicas en los niños lactados al pecho con la única excepción de la dermatitis atópica. No obstante, las deficiencias metodológicas de los diferentes estudios obligan ha realizar más estudios controlados, que confirmen que evitar antígenos durante la lactancia previene la dermatitis atópica en los niños.

PAPEL DE LA LACTANCIA MATERNA EXCLUSIVA EN EL DESARROLLO DE LA ENFERMEDAD ATÓPICA

Desde hace muchos años se viene hablando del papel de la lactancia materna en la prevención de la enfermedad atópica en el niño. Los estudios realizados, en general, se han realizado con un diseño no randomizado, retrospectivo u observacional, por lo que no pueden ser concluyentes. Realmente, y por razones éticas, no es posible randomizar la lactancia materna, por lo que siempre es una variable de confusión en todos los estudios (2).
En unas recientes publicaciones del Programa de Intervención Nutricional Alemán (3,4,5) se concluye: para los niños con elevado riesgo de desarrollar atopia, hay evidencia de que el amamantamiento exclusivo por lo menos durante 4 meses o el amamantamiento con suplementos de fórmulas infantiles hidrolizadas disminuye el riesgo de dermatitis atópica cuando se compara con niños amamantados y con suplementos de fórmulas a base de leche de la vaca estándar.
Con la evidencia actualmente disponible, esto no puede aplicarse a los niños que no tienen riesgo de atopia y el amamantamiento exclusivo más allá de 3 a 4 meses no parecer tener ventajas adicionales en la incidencia de eczema atópico. En lo que respecta al asma actualmente, no es posible concluir que la lactancia materna exclusiva
protege a los niños con riesgo de alergia de desarrollar asma a largo plazo (mas de 6 años de edad), e incluso podría tener un efecto perjudicial. Por otro lado, la lactancia materna exclusiva parece disminuir los episodios de broncoespasmo, que se asocian a menudo a infecciones respiratorias, en los niños más jóvenes (menos 4 años de edad). Respecto a la alergia a alimentos tampoco se pueden concluir ningún beneficio del amamantamiento exclusivo. Una revisión de la Cochrane en el 2002 (6 ) concluía que 4 meses de lactancia materna exclusiva no protege de la alergia alimentaria al año de edad.

PAPEL DE LOS HIDROLIZADOS EN EL DESARROLLO DE ENFERMEDAD ATÓPICA

En los últimos 15 años numerosos estudios han valorado el papel de las fórmulas hidrolizadas, tanto las de alto grado de hidrólisis como las parcialmente hidrolizadas, en la prevención de la enfermedad de la alergia en los niños de alto riesgo. De los más de 100 estudios la revisión Cochrane del 2006 (7) solo considera 14 validos para el análisis. En ellos se compara el uso de fórmulas parcial o altamente hidrolizadas con la lactancia materna o las formulas artificiales, en la prevención de la enfermedad atópica de niños de alto riesgo. Los resultados en los diferentes estudios son discordantes. En el estudio publicado por el Programa de Intervención Nutricional Alemán la incidencia de dermatitis atópica se redujo significativamente en los que usaron fórmulas a base de un hidrolizado de alto grado de caseína y de
un hidrolizado parcial de proteínas séricas, pero no en los que utilizaron una formula a base de un hidrolizado de alto grado de proteínas del suero, cuando se comparaba con el grupo que utilizó una formula a base de leche de vaca. Estos resultados muestran que el efecto de los diferentes hidrolizados sobre la enfermedad atópica no es igual, y que los hidrolizados de alto grado a base de caseína parecen tener ventajas. Tenemos que señalar que los efectos potencialmente beneficiosos de estas fórmulas solo se han puesto de manifiesto en niños con riesgo de desarrollar enfermedades atópicas. En todo caso, si la alergia a proteínas de leche de vaca ya se ha desarrollado, los hidrolizados parciales de proteínas no están indicados para su tratamiento. Todavía son necesarios más estudios para determinar si lo modestos resultados obtenidos en la infancia temprana se mantienen en los niños mayores y adolescentes. Así mismo, también son necesarios estudios entre niños no seleccionados y niños de bajo riesgo, que puedan demostrar si alguno de estos hidrolizados tiene algún efecto en la prevención de la enfermedad atópica.
No se ha estudiado el uso de fórmulas a base de aminoácidos en la prevención de la enfermedad alérgica. En lo que respecta a las fórmulas de soja, que habitualmente se han usado para el tratamiento de la alergia a la leche, un reciente metanálisis ha concluido que no es recomendable para la prevención de la atópia en el niño (8)

PAPEL DE LA INTRODUCCIÓN DE LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA EN LA ENFERMEDAD ATÓPICA

Existen pocos estudios que analicen el momento de introducción de los distintos alimentos complementarios como factor de riesgo independiente para la enfermedad atópica en niños lactados al pecho o con fórmulas artificiales. Tanto los organismos Europeos como la Academia Americana de Pediatría (AAP) recomiendan retrasar la introducción de sólidos hasta los 4-6 meses tanto en niños lactados al pecho como a los lactados artificialmente. En publicaciones previas la AAP recomendaba retrasar la introducción de algunos alimentos como los huevos, el pescado, las nueces o los cacahuetes hasta fechas muy posteriores. Sin embargo estudios posteriores (9,10) no permiten concluir que exista una relación entre la introducción de alimentos complementarios y la enfermedad atópica. Esto plantea serias dudas sobre las ventajas de retrasar la introducción de alimentos que se consideran altamente alérgicos más allá de los 4-6 meses.
Respecto a la introducción del los cereales y el gluten se ha establecido que su retraso más allá de los 7 meses o su adelanto antes de los 4 meses puede aumentar el riesgo de DMT1 y de EC en los individuos que tienen riesgo genético a padecerlas (12,13,14).

RESUMEN

1.- No se recomienda para la prevención de la alergia las dietas de eliminación durante la gestación y la lactancia materna de las madres de niños con riesgo alérgico. Salvo con la posible excepción de la dermatitis atópica.
2.- Se debe estimular la lactancia materna, aunque sus beneficios a largo plazo no están claros.
3.- Existe una modesta evidencia de que la dermatitis atópica puede prevenirse o retrasarse en la infancia temprana, con el uso de formulas a base de hidrolizados de proteínas parciales o de alto grado, cuando se compara con las formulas artificiales a base de leche de vaca. Al parecer no todas las formulas tienen el mismo efecto
preventivo. Los hidrolizados de alto grado parecen ser más efectivos que los parciales en la prevención de la enfermedad atópica, aunque su alto coste económico debe tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones.
4.- Las fórmulas de soja no se recomiendan para la prevención de la alergia.
5.- Los sólidos no deben introducirse antes de los 4-6 meses. No hay evidencia que retrasar la introducción de algún alimento más allá de estas fechas tenga ningún efecto preventivo.
6.- Los cereales y el gluten no se deben introducir ni antes de los 4 ni después de los 7 meses en los individuos con riesgo de DMT1 o EC.

BIBLIOGRAFÍA
1.-Kramer MS, Kakuma R. Maternal dietary antigen avoidance during pregnancy and/or lactation for preventing or treating atopic disease in the child. Cochrane Database Syst Rev. 2006;(3):CD000133
2.- Kramer MS. Does breast feeding help protect against atopic disease? Biology, methodology, and golden jubilee of controversy. J Pediatr. 1988;112:181–190
3.- Laubereau B, Brockow I, Zirngibl A, et al. Effect of breastfeeding on the development of atopic dermatitis during the first 3 years of life: results from the GINI-birth cohort study. J Pediatr. 2004;144:602–607
4.-Schoetzau A, Filipiak-Pittroff B, Koletzko S, et al. Effect of exclusive breastfeeding and early solid food avoidance on the incidence of atopic dermatitis in high-risk infants at 1 year of age. Pediatr Allergy Immunol. 2002;13:234–242
5.-von Berg A, Koletzko S, Grubl A, et al. The effect of hydrolyzed cow’s milk formula for allergy prevention in the first year of life: the German Infant Nutritional Intervention Study, a randomized double-blind trial. J Allergy Clin Immunol. 2003;111:533–540
6.-Kramer MS, Kakuma R. Optimal duration of exclusive breastfeeding. Cochrane Database Syst Rev. 2002;(1):CD003517
7.- Osborn DA, Sinn J. Formulas containing hydrolyzed proteinfor prevention of allergy and food intolerance in infants. Cochrane Database Syst Rev. 2006; (4):CD003664
8.- Osborn DA, Sinn J. Soy formula for prevention of allergy and food intolerance in infants. Cochrane Database Syst Rev. 2004; (3):CD003741.
9.- Zutavern A, von Mutius E, Harris J, et al. The introduction of solids in relation to asthma and eczema. Arch Dis Child. 2004; 89:303–308
10.-Zutavern A, Brockow I, Schaaf B, et al. Timing of solid food introduction in relation to atopic dermatitis and atópica sensitization: results from a prospective birth cohort study. Pediatrics 2006;117:401–411
11.-Greer FR, Sicherer SH, Burks AW, et al. Effects of Early Nutritional Interventions on the Development of Atopic Disease in Infants and Children: The Role of Maternal Dietary Restriction, Breastfeeding, Timing of Introduction of Complementary Foods, and Hydrolyzed Formulas. Pediatrics 2008; 121:183-191
12.-Ziegler AG, Schmid S, Huber D, et al. Early infant feeding and risk of developing type 1 diabetes associated autoantibodies. JAMA 2003;290:1721–8.
13.- Norris JM, Barriga K, Kling ensmith G, et al. Timing of inicial cereal exposure in infancy and risk of islet autoimmunity. JAMA 2003;290:1713–20.
14.-Norris JM, Barriga K, Hoffenberg EJ, et al. Risk of celiac disease autoimmunity and timing of gluten introduction in the diet of infants at increased risk of disease. JAMA 2005;293: 2343–51

 

XXV Jornadas de Pediatría de Gipuzkoa

Donostia, 9 de octubre de 2008